jueves, 18 de junio de 2015

SIN PODER DORMIR

Por qué una relación que está en fase de desahucio no se acaba? Estamos por estar? Nos da pena hacer daño a la otra persona? Aguantamos en una relación por lástima? Son preguntas que tienen un trasfondo bastante complejo, la verdad. Al cabo de unos años de estar con una persona, lo normal es estar cómodo, acostumbrarte a una rutina agradable, una vida en común. Pero, ¿y si una de las partes no está cómoda en esa situación? Siendo objetivos, siempre se ha dicho que hay que mirar por el bien de uno mismo, puesto que ante todo estás tú y tú felicidad. Pero claro, la mochila repleta de culpabilidades respecto al daño que podemos ocasionar a la otra persona pesa mucho, tanto que duele. No nos damos cuenta que nos estamos auto engañando, haciendo partícipe a nuestro compañero de una mentira que solo nosotros conocemos, de una vida paralela a la realidad, que solo puede traer desgaste y un final desastroso. Pueden ser muchos los motivos por los cuales llegamos a ese punto: una rutina que aburre, demasiados desencuentros en la pareja, o incluso que haya aparecido otra persona que nos haya roto los esquemas. En el último caso, es mucho más complejo todo, porque la culpabilidad aumenta de forma considerable. ¿Como afrontas esa situación? En el fondo sabes que sí o sí harás daño, pero no quieres pasar por ese mal trago, por lo cual, sigues alimentando la mentira de tu felicidad. Soy de los que opinan, puesto que he conocido varios casos, que lo mejor es afrontar las cosas tal y como vienen, y procurar que el engaño sea lo más corto posible, porque aunque miremos por nuestro bien, hay que pensar en la otra persona, ya que no tiene culpa de nada. No creo en los tópicos: ha encontrado algo fuera porque lo que tiene en casa no le satisface, se ha dejado llevar... No. Se llega a este punto después de un cúmulo de mentiras calladas, de un aguante y de marcarse un papel que hasta en Hollywood lo premiarían, y eso a la larga se paga. ¿Cómo se paga? Pues con los quebraderos de cabeza, con las noches sin poder dormir mientras miras a la persona con la cual compartes cama, sintiéndote culpable y cobarde por no afrontar la verdad, con tu ausencia en las conversaciones, ya que no te centras, porque no puedes parar de pensar... Y es un bucle muy peligroso, porque tú carácter cambia, te irritas con facilidad, pierdes un poco el entusiasmo en las cosas que antes disfrutabais juntos, y no nos damos cuenta de lo que puede percibir la otra persona. Me refiero al bucle peligroso porque la cobardía nos ciega, y solo pensamos en nuestro bloqueo, sin importarnos en cómo puede sentirse la otra persona, pero se dan cuenta tarde o 
temprano.Pero ya es tarde para las justificaciones, para los perdones y para las explicaciones, porque hemos tenido mucho tiempo para sentarnos, hablar e intentar buscar una solución, si la hay. Y no hay solución, el bucle nos ha arrastrado hacia un final desastroso, con rencores, acusaciones falsas a veces, y todo por la cobardía que nos ha absorbido. Es inevitable que yo me pregunte: ¿Por qué nos cuesta tanto afrontar las cosas como vienen, hablarlo con la persona que tenemos al lado, y acabar esa relación como personas civilizadas? ¿No existen los finales felices en este caso? Personalmente, creo que no, y es triste la verdad. Por eso no soy de los que opinan que la vida es complicada, si no que la complicamos nosotros mismos. Pero así somos los humanos en general, necesitamos un poco de sufrimiento para poder apreciar lo que realmente merece la pena… o quizá no? 


No hay comentarios:

Publicar un comentario